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Una campaña feminista para jóvenes contra el tampax por ser un símbolo patriarcal capitalista

1 de Junio de 2017

La Casa de Jóvenes de Cataluña ha lanzado una campaña para adolescentes en la que expone que “nuestra regla ha sido un rechazo sostenido y perpetuado por el patriarcado capitalista que ha evitado que disfrutaba de nuestros cuerpos y se hayan convertido en un campo de batalla”.

Desde centros juveniles de Cataluña han impulsado la campaña “Nuestras reglas”, una campaña para poner en el centro nuestras menstruaciones pero con su normas, “desde una perspectiva feminista, ecológica y popular”, explican.

“Porque la menstruación todavía sigue siendo un argumento para no confiar en nuestras capacidades o responsabilidades. Para generar la idea de que somos inestables. Pero la regla no puede ser una excusa más para sacar valor a lo que sentimos, pensamos, decimos o hacemos”, desarrollan en su página web para adolescentes.

“Creemos que necesitamos reconectar con los genitales, con nuestros órganos sexuales”

“El sistema binario que ha construido el patriarcado relega el dolor al rol normativo de mujer, como si la mitad de los cuerpos del mundo estuvieran enfermos. Pero la menstruación también puede ser vista como un espacio de salud, de placer, de vivencias y experiencias. Y es nuestro entorno, el sistema productivo, que nos duele. Porque, si nos dejaran menstruar sin presión, no sería bueno ni para la economía ni para el patriarcado”, exponen.

“Uno de los agentes que ha ayudado a que estos relatos penetren en la sociedad es la publicidad machista, que construye la idea de que la menstruación debe ocultarse. Incide en que somos / estamos sucias y nos deben higienizar. Pero queremos que nuestra salud sexual y reproductiva, así como el aborto o la maternidad, irrumpan en la esfera pública, pero que escapan del control de la industria y del mercado capitalista, añaden.

“Las formas hegemónicas de recogida del sangrado son agresivas y tóxicas para nuestros cuerpos y insostenibles ecológicamente. Asimismo, los precios son abusivos y un lujo para una necesidad que es básica”, explican haciendo referencia al uso de las compresas o el tampax.

“Reivindicamos que los productos menstruales no pueden ser un lujo ni tener efectos secundarios sobre nuestros cuerpos. Necesitamos que la educación menstrual ponga en el centro nuestras vidas y nuestros cuerpos y visibilizar las alternativas como son el sangrado libre, la copa menstrual, las esponjas marinas, las compresas reutilizables, la ropa absorbente, entre otros”, finalizan.

Fuente

Hecho con Juanfran Díaz