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“Hay que cambiar la masculinidad tradicional por otra más emocional”

25 de Noviembre de 2016

El sociólogo Joan Sanfélix, de la asociación Homes Valencians per la Igualtat, participa en el acto institucional con motivo del Día Internacional contra la violencia machista

La igualdad y el feminismo no es cosa (únicamente) de mujeres. Por eso nació Homes Valencians per la Igualtat, con el objetivo de “trabajar contra la discriminación estructural” que “genera esta sociedad machista” y “favorecer el cambio de los hombres hacia posiciones igualitarias”. Están empezando a caminar; se reunieron por primera vez en verano de 2015 y ya en octubre hicieron la primera rueda de hombres contra la violencia machista.

Este 25 de noviembre -Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer- uno de los fundadores de la asociación, el sociólogo Joan Sanfélix, tomará la palabras en el acto institucional dirigido por Joan Ribó en el Ayuntamiento de Valencia.

¿Por qué es importante integrar a los hombres en la cuestión del feminismo?

-Es una cuestión de justicia social, nos la creemos y queremos ser parte de ello. El cambio de los hombres es necesario para conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres. Los hombres tenemos una posición complicada: partimos de una posición de privilegio porque estamos en un sistema patriarcal. Renunciar a esos privilegios, de los que no siempre se tiene la percepción de tenerlos, es complicado.

¿Cómo es posible convencer, entonces, de que una pérdida de privilegios es beneficiosa?

-Hay que renunciar a esa masculinidad tradicional, hegemónica, vinculada a la fuerza, a la violencia, a la función proveedora, a estar siempre compitiendo... y cambiarla por otra más vinculada a las emociones, a la paternidad positiva o cercana. Se trata de recuperar aquella parte que nos han robado en el proceso de socialización masculina que es la emotiva. Eso nos ayudará a construir sociedades más igualitarias, justas y libres de violencia.

Cuando pensamos en una persona activista del feminismo, siempre nos viene a la cabeza la imagen de la mujer. ¿Qué ha fallado? ¿No se ha sabido llegar a los hombres?

-Es un tema muy complejo. Los hombres, en su statu quo, no cuestionan sus privilegios. Una de lasprimeras manifestaciones del feminismo contra un sistema que las discriminaba es el sufragismo, el derecho al voto. Eran las mujeres las que estaban en una posición subordinada y las que históricamente han hecho esa reivindicación. También hay hombres que desde el principio les han dado apoyo, pero las feministas han luchado mucho contra los hombres. Hay hombres que han ido de feministas y no lo eran tanto, continuaban reproduciendo códigos masculinos y decían lo que se tenía que hacer.

¿Por ejemplo?

-Eso pasó en el País Valencià en los años 70. Entonces en las reuniones feministas de los partidos de izquierdas los hombres decían a las mujeres lo que tenían que hacer. Yo creo que es una evolución histórica lógica: el colectivo que intenta convertirse en sujeto político y que está en una posición de subordinación es el que hace la reivindicación. Después comienzan a incorporarse otras personas, en este caso los hombres, en un proceso autocrítico. Nosotros mismos, en la asociación, tenemos un debate semántico: ¿Los hombres podemos llamarnos feministas? ¿O tendríamos que decir antisexistas o igualitarios?

Cuando asesinan a una mujer matan a una madre, a una amiga y a una compañera de trabajo”

¿Faltan referentes de hombres feministas?

-No tenemos referentes de hombres igualitarios, sino todo lo contrario: un bombardeo continuo de hombres que ejemplifican la masculinidad patriarcal y hegemónica, aunque se revista a veces de modernidad (por ejemplo, con la metrosexualidad y la figura de Cristiano Ronaldo). Aunque ya aparecen ejemplos como Ryan Gosling y Gordon Levitt en Estados Unidos, o el alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro (Marea Atlántica), que interrumpió una entrevista en radio con Pepa Bueno porque tenía que dar de comer a sus hijos. Es un ejemplo muy válido para nosotros, falta un apoyo mediático porque los referentes de masculinidad que tenemos son futbolistas o actores. Es importante ver qué modelo de atractivo masculino tienen las mujeres en relaciones heterosexuales. Eso lo trabajamos en talleres de secundaria y es el perfil Mario Casas, Crepúsculo...

-Hablemos de la violencia machista. ¿De qué manera podemos convencer a un hombre de que también le afecta?

-A veces es como hablar con una persona que está sorda ante este discurso. Es complicado decir que el hombre del futuro (que es el del presente) tiene que ser un hombre igualitario cuando los modelos de masculinidad que se están vendiendo o que resultan atractivos en el contexto heterosexual a las chicas es el modelo violento. Hay temas muy complejos como custodias compartidas, hombres separados... que ven con cierto rencor a las mujeres y a las reivindicaciones del feminismo. Pero al final, cuando asesinan a una mujer asesinan a una madre, a una amiga, a una compañera de trabajo... Es evidente que la violencia de género va en contra de todos.

Nunca habrá una sociedad igualitaria si los hombres no cambian”

¿De qué manera se puede eliminar la violencia machista?

-Probablemente no hay una medida única ni una varita mágica. Se podrían destinar más recursos: dinero, tiempo y voluntad política. En cuanto a las medidas, dar apoyo a las reivindicaciones feministas e incluir la óptica de los hombres. Partimos del convencimiento de que no habrá nunca una sociedad igualitaria hasta que los hombres no decidan cambiar. La clave está en que los hombres cambien. Las estrategias pasan por la educación, prácticamente inexistente hoy en el estado español (formar a los profesionales, a las AMPAS, etc.) y participar en los sectores culturales, empresariales, etc. Es una transformación sociocultural que tardará años en consolidar la igualdad real porque hay más discriminación aparte de la violencia de género, pero hay que implicar a los hombres con una masculinidad igualitaria, cercana, que exprese sus sentimientos, que sea respetuoso con la diversidad... Contra eso tienes el discurso hegemónico muy fuerte, como el fútbol, los medios de comunicación o la pornografía.

¿Os dirigís también a las mujeres?

-No nos sentimos con el poder de decir, como hombres dentro de un patriarcado, cómo deben actuar las mujeres. De momento en la asociación solo somos hombres y ese es el objetivo inicial. La idea es trabajar, desde el respecto, de la mano de los movimientos feministas y otros grupos de hombres igualitarios en Valencia y en el conjunto del estado español.

¿Planeáis actuaciones específicas dirigidas al colectivo de migrantes?

-Ahora no podemos por falta de tiempo, pero tenemos una voluntad total. Un factor importante de la construcción de las masculinidades son los elementos culturales de muchos migrantes. Pero para que no se malinterprete esto, quiero dejar claro que a veces decimos que los musulmanes o los centroamericanos son muy machistas y parece que nosotros no lo somos. No, también lo somos.

¿Habéis recibido comentarios machistas por el hecho de ser hombres y feministas?

-No he tenido nunca ningún problema, pero somos conscientes de que algún día puede pasar, porque ahora muchos no saben ni que existimos. Si el feminismo está mal visto para las mujeres, imagínate para los hombres. A nosotros como asociación nos cuesta conseguir que venga más gente dispuesta a trabajar por el colectivo.

Fuente

Hecho con Juanfran Díaz